Megalópolis I

01Dic08

Sudoroso. El rostro brillante y grasoso. La nuca percudida. Las botas charoladas con hebilla cromada llenas de barro y ceniza y mierda. El traje de satín rojo ajustado en exceso, raído, untado de gaseosa y chocolate. La barba canosa, rala y mugrosa, como rasta, con largos colgandejos de mocos y baba seca y hojuelas de maíz crujiente. Un gorrito fálico y afeminado con una bola de peluche blanca en su punta. Una bolsa hecha con retazos de pantalones, camisetas estampadas, medias y calzoncillos, llena de electrodomésticos, bicicletas, muñecas, computadores, celulares, rompecabezas, marihuana, armas de fuego, consoladores, jeringas y artefactos sadomaso.

El reportaje del noticiero de la tarde informa que al hampón se le persiguió por varias horas, mientras escapaba por los tejados de las casas, corriendo hábilmente a pesar de su grotesca obesidad. Con gran emoción el reporterillo narra que un vecino colaborador muy comprometido con la sociedad, le desgarró una rodilla con una pala que en ese momento usaba para destapar canales y bajantes. El terrorista se precipitó de bruces, cayendo al andén y allí fue abatido instantáneamente por las ágiles y serviciales fuerzas del orden. También afirma el maniquí-presentador en la extensa noticia que, al parecer, la mercancía que llevaba era de contrabando ingresada vía China-Maracaibo-Barranquilla y pretendía ser entregada a grupos al margen de la ley como son niños, mujeres y homosexuales. Al final del exitoso operativo y de la lucrativa noticia amarillista, se logró identificar el cuerpo de aquel bandido, sátrapa, judío, proxeneta, latino, gordo, viejo, desfigurado por las balas, los golpes y su caída al final desde una altura de tres pisos. No mostraron en close-up el cuerpo ensangrentado para no herir susceptibilidades, según el pelafustán con micrófono, y para ahorrarse también unos pesos en demandas; mostraron la foto que la Interpol, el Mossad y el DAS había distribuido en consulados, embajadas, moteles, tabernas y griles.

Desde un principio lo supe. Era mi papá.